Retinografía

La retinografía es una técnica de imagen que captura una fotografía a color de la retina, el nervio óptico, la mácula y los vasos sanguíneos.

Es como tomar una “radiografía fotográfica” del fondo de ojo, pero sin radiación, usando luz y óptica de alta precisión.

Se realiza con una cámara de fondo de ojo:

  • El paciente apoya la frente y el mentón en el equipo.
  • Se le indica mirar un punto fijo.
  • Un destello breve de luz captura la imagen en alta resolución.
  • No duele y suele tardar menos de un minuto por ojo.

¿Para qué sirve la retinografía?

  1. Detección y seguimiento de enfermedades retinianas
  • Retinopatía diabética → cambios en los vasos de la retina por diabetes, que pueden amenazar la visión.
  • Degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) → daño progresivo de la mácula que afecta la visión central.
  • Oclusiones vasculares → bloqueos en arterias o venas retinianas que pueden causar pérdida súbita de visión.
  • Desprendimiento de retina o desgarros → alteraciones que requieren atención urgente.
  1. Evaluación del nervio óptico
  • En glaucoma, la retinografía permite registrar la forma y tamaño de la papila óptica para comparar en controles futuros y detectar cambios sutiles.
  1. Documentación clínica
  • Las imágenes quedan archivadas, lo que permite comparar en el tiempo y evaluar la evolución del tratamiento.

Ventajas para el paciente

  • Rápida, indolora y no invasiva.
  • Permite detectar enfermedades antes de que den síntomas.
  • Aporta un registro visual claro para seguimiento a largo plazo.
  • Facilita la educación del paciente mostrando su propia retina.

💡 En resumen:
 La retinografía no es solo una foto: es una herramienta de diagnóstico y prevención que permite al oftalmólogo detectar y seguir enfermedades oculares graves, muchas veces antes de que el paciente note cambios en su visión.

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